Capítulo 16. El Extraño Viaje.

18:38




Mamá estaba envuelta en dos jerséis de cuello vuelto y llevaba encima la bata tricolor de papá. En cada mano tenía una manopla y alrededor del cuello una bufanda kilométrica que arrastraba por el pasillo cuando se encaminaba hasta el cuarto de baño. 

Lo que ocurrió después fue un misterio, pero mamá salió de allí sudando, con los pelos alborotados, con coloretes  parpadeantes en las mejillas y resoplando. Mientras una Sonia limpísima inundando la casa con un olor a gel de vainilla. 


Mamá me anunció que tenía una gran sorpresa para mí, debía de acompañarla hasta un sitio secreto sin preguntar nada. Abrió la puerta trasera del coche e hizo una reverencia para que la princesa de su vida se sentara en el trono. 

«¡Quiero llevarme a Sonia! No me fio de ese niño malvado». Mamá dio un respingo cuando escuchó el nombre de la luchadora. Al final convencí a mamá para recoger a Lalina y que nos acompañara. ¿Quién sabe si la sorpresa podría llevar un mal sabor a semana sin chocolate? 




Durante el trayecto le conté a Lalina mi rescate bondniano, mamá soltó una carcajada cuando me escuchó pronunciar esa palabra, dijo que imitaba muy bien a papá cuando contaba sus batallitas. Seguro que mamá desconocía el gran secreto de papá. 

«Yo quiero unirme a vuestro equipo de las revoleras», masculló Lalina toda emocionada. Llevaba una diadema con una gran flor amarilla en medio y unos zapatos rojos que brillaban cuando caminaba. ¡Lalina siempre tan a la mode!



Aquella curva me resultaba familiar, y el árbol con forma de abanico también. Estuve mirando por la ventana mientras Lalina contaba su grandísimo día de colegio por ganar la pegatina de estrella a los deberes perfectos. 

Tosí emocionada pidiendo agua, mientras Lalina decía que era gracioso que la niña, con los mejores ejercicios, estuviera en el mismo coche con la que había recibido una notificación para acudir a ver a la seño Marga. 

Pedía a gritos un poco de agua, teatrificando mi supuesta muerte. Entorné los ojos y me moví hacia delante, inclinándome hacia la izquierda mientras le daba un codazo a Lalina para que callara. Mamá, que ya conocía mis rabietas, me informó de que tenía una botella de agua en la mochila que estaba a mi lado. No apartó un momento la mirada de la carretera para preocuparse por mí, estaba perdiendo facultades de actriz enfermita. 



Destapé la pequeña botella y bebí agua directamente de la boquilla en forma de chupete. Un eructo acuático resonó en el coche en el mismo momento en que descubrí que estábamos en casa de la abuelita Mariló. 

Ahora sí que estaba convencida de que mamá sabía lo de la nota y me llevaba a que la abuelita me recriminara mi mal comportamiento. Ya me venía encerrada en una celda, con un pijama de lunares negros y recibiendo las visitas nocturnas de Seltima y de la bola de peluche.



De seguro también te gusta...

8 comentarios

  1. En este capitulo reconozco que me perdi con las referencia a los personajes. Sera cuestion de rebobinar.....pero es que me faltan horas....un besazo revolera

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Vaya, vaya! Os tendré que hacer un mini trailer cada principio de relato, de esos de: En capítulos anteriores jajajaja..

      La verdad que me guardo la idea, quien sabe lo que puede surgir jajajaja...

      ¡Un muackiles!

      Eliminar
  2. Eso te pasa por no ser más aplicada. Hay que estudiar y obedecer. Aprende de Lalina. Mira que niña tan buena. Además todos los días me regala una pieza de fruta o un bollo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jooooooo... es muy aburrido ser buena.

      A mí me gusta más ser revolera jajajajaja...

      Eliminar
  3. ja, ja, ja... otra historia muy divertida. Seguro que yo de niña era más buena...o no.
    Besitos.
    P.D. perdona si me he saltado algún capítulo, ando de cambios. Las estanterías de mi biblioteca ya no aguantaban más y las estamos cambiando.

    ResponderEliminar
  4. Pobre Rukkia, últimamente no hay más que sobresaltos en su vida. Espero que la abuelita Mariló no sea muy dura con ella.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Por fin alguien que me entiende y me comprende! Jiijijijijiji....

      ¡Un muackiles!

      Eliminar

Gracias por transmitirme tu cariño con este comentario...

Google+

RukkiFans