RukkiHalloween. La Casita de Muñecas II.

14:20


¡Buu! Quiero compartir con vosotras la continuación del texto con el que gané el premio al mejor relato de terror del blog «Susurros Sobrenaturales».

Si queréis leer antes la primera parte os dejo el enlace. 



A continuación os dejo una versión más rukkiana y con nuestra Rukki como protagonista, que es la misma sonrisa de chocolate que aparece en el final del relato ganador de «Susurros Sobrenaturales», un blog dedicado al terror y todas las esencias misteriosas. 






La casita de muñecas estaba destrozada, varias pompas habían explotado sobre la pintura. La tita Lupe la arregló: colocó ventanas con recortes de botellas, la pintó con restos de pinturas que sobraban por casa y, finalmente, la adornó con varios washi tape precilocos. 

Aquella casa no paraba de hacer ruidos extraños, roncaba y tosía más fuerte que mi papá. Le coloqué alrededor una bufanda grandota de mamá y le metí una pastilla de la tos por la chimenea. Sonia se desplazaba erizada delante de la casita de muñecas. Mirando detenidamente como si lograra ver algo que yo no.  Con la mirada fija en un invisible punto de horror.

Aquel día de Halloween, mamá me disfrazó de Mary Poppins. Lo que más me gustó es que tendría un bolso sin fondo para todos los caramelos. Al volver a casa me senté encima de la cama, quería esconder el máximo de gominolas por todo mi cuarto antes de que mamá me descubriera y quisiera quitármelas mientras me sermonearía: ¡Hay que racionarlas, Rukkita! 

Fuente Pinterest. 

Encendí mi linterna de Peppa Pig apuntándome la cara, las sombras me la desfigurarían y cuando mamá entrara saldría corriendo asustada. Así tendría más tiempo para esconder mis tesoritos. 

En la pared, detrás de la casita de madera, se reflejaba un parpadeo en movimiento de sombras grotescas. Una boca hambrienta con dientes picados, un esqueleto raquítico fan de la dieta Dukan y unas melenas de leonas que bailaban el corro de la patata.  

Sonia saltó encima de la cama, con sus patitas de goma, aplastando mis caramelos. Solté un pequeño gritito que camuflé con el inicio de la canción de Bob Esponja. Por nada quería que Sonia descubriera que estaba asustada. Ella se relamía hasta que se metió dentro del bolso XXL de la Mary para ronronear. 

Me acerqué a la casita de muñecas con un gran cargamento de delicias. Abrí la puertecita para esconderlo en el interior. Colocaba chupa chups con ojos ensangrentados en la mini cocina, dentaduras draculinas en la bañerita, murciélagos de chocolate aplastados en las paredes del salón. Entonces apareció un humo, me asusté porque tantas gominolas podían estar empachando la casita, y mi escalofrío sonó como un cascabel. 

Soplé con todas mis fuerzas, pero el humo me acorralaba, entonces agarré mi sombrerito y lo abaniqué en plan turbo para hacerlo volver a la casita. Me senté en el suelo y me zampé varios gusanos de gelatina y caramelos como premio. 

Algo corrió por encima de la alfombra. Parecía un esqueleto pelón, me miró y sonrió con todos sus colmillos. Saltó encima de mí y me intentó morder, de un manotazo lo lancé contra el cubo de  pelotas. Todas saltaron disparadas y votaron rítmicamente para golpearme. Me subí a la cama. El esqueleto se enganchó al edredón para trepar. Le aplasté la cabeza con el bolso y Sonia saltó asustada, rascándose el trasero. 

Olisqueó al pequeño diminuto y sacó sus uñas, que resplandecieron manchadas de restos de mis gominolas. El ser maligno retrocedió hasta la casita de muñecas de las que salieron varias barbies disfrazadas de enfermeras. 

En aquel momento Sonia y yo nos miramos, el equipo de las revoleras tenía trabajo. Agarré a las muñecas por los pelos y de encima del escritorio cogí unas tijeras, los pelos de aquellas melenas saltaron a mi alrededor. Destrocé la falda de mi disfraz y las envolví con la tela, con tanta fuerza que apenas podían moverse. Ya estaban preparadas las pastorcillas para el belén de muñecos de mi seño Marga. Sonia desplumó un osito de peluche y metió al esqueleto en la piel algodonada. Con la uña hizo una agradable sonrisa.  

 Cuando mamá entró en la habitación se sorprendió por aquel osito tan moloncete. Me llevé el dedo a los labios como si fuera un secreto. Las momias-barbies se movían en plan zombi para caer al suelo desde lo alto del escritorio. 

Mamá recogió todos los caramelos de encima de la cama. Me dijo que podía quedármelos, porque había demostrado mi madurez al haber estado diez minutos a solas con todas esas delicias sin devorarlas como una traga-traga-gominolas.




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28 comentarios

  1. Qué imaginación!!! Y qué yuyu de casita, Sonia! Me encantaron los dos relatos!! Besos

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    1. ¡Me alegra muchísimo que te encantaran!

      Ni yo misma sabía que tenía tanto gancho para el terror jajajaja... ¿Una niña tan dulce como yo hablando de monstruitos? Jajajaja

      ¡Un muackiles!

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    1. ¡Todo esto te lo debo a ti, Carmencita!

      ¡Un muackiles gordote!

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  3. Me encanta, cada día te superas. Y esa tita Lupe, sí es que valgo pá tó.

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    1. ¡Gracias, gracias, gracias!

      La tita Lupe siempre al ataque jijiji....

      ¡Un muackiles!

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  4. Jajaja, me gusta esta versión rukkiana. Veo que no paras.

    Un abrazo.

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    1. ¡Esta versión es mucho más infantil y más divertida! Además de emocionante...

      Pobrecitos los seres malvados... no pudieron con Rukkia y su compañera Sonia...

      ¡Un muackiles!

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  5. A ratos me recordaba a los juguetes perversos de toy story. Normal que ganes premios ..no se puede escribir mejor. Un beso

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    1. ¡Que cosas más lindas dice nuestra Frikymamá!

      ¡Un muackiles!

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  6. No sé cómo no te pones a vender libros por un tubo, genial.

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    1. Porque nadie los compraría jajajaja.... demasiados buenos artista hay ya en el panorama como para que aparezca yo dando patadas y tirando caramelos jajajaja...

      Pero dame tiempo para que madure bien.... jajajajaja

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    2. Por cierto, un muackiles a los dos... por subirme el rukki-ego jajajaja

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  7. Ohhhh...no se han librado ni las Barbies... genial. Enhorabuena por ese premio. Escribes de lujo. Voy a leer esa primera parte.
    Felicidades, escritora. Tienes magia.

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    1. ¡Martina siempre tan fan-fan-rukkifan!

      Gracias... hasta a mí misma me sorprendió ganarlo.

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  8. Bueno, bueno, bueno... que vengo de leer tu relato en el blog Susurros sobrenaturales y chica, te digo lo que ya he dejado escrito allí: cada detalle, cada descripción nos envuelve en una atmósfera creada a conciencia. Uf, esto es insuperable.

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    1. ¡Creada para dar mieduki! Jajajaja...

      ¡A mí el final me daba repelus! Menos mal que ya sabemos como finaliza toda la historia jajajaja

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  9. ohh qué bonito!! me salen hadas por todo!! me ha gustado tu relato!! un beso

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    1. ¡Tenemos hadas de todos los tipos! Divertidas, vagas, cantarinas, cocineras...

      Solo cierra los ojos y pide la tuya... Acudirá a tu lado volando jijijiji...

      ¡Un muackiles, Mamá Tijeras! Gracias por comentar...

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  10. ¡Hola!
    Un relato muy chulo, te quedó genial!
    Una mezcla explosiva.. infantil y de suspense misterio
    Besos y abrazos

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    1. ¡A este relato solo le falta un detalle para ser perfecto1

      ¿Sabes lo qué es? Pues unos lectores que sientan todo el cariño que he trasmitido en esta historia...

      ¡Un muackiles, Luisa Fernanda!

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  11. Estás escribiendo muy bien. Es un género en el que puedes llegar a tener un lugar de honor.
    Besos.

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    1. ¡Qué cositas tan lindas me dice mi Lana!

      ¡Un muackiles!

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  12. Un relato precioso, ¡Me ha encantado!
    Besitos

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    1. ¡Terroríficamente divertido! Jajajajaja... Me alegra que te haya gustado.

      ¡Un muackiles!

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  13. La segunda parte es muy diferente de la primera, pero me han encantado las dos. En su día te llevaste un merecido premio. ¡Felicidades!

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    1. Cómo todos sabéis soy rukkibipolar jajajaja... La primera parte es más de Sonia Esser... y la segunda es más de Rukkia.

      Adorables las dos a partes iguales jajajaja... bueno, la de Rukkia un poco más que sino se nos-me enfada/o.... jajajaja... ¡Qué lío tener doble personaidad! Jajaja

      ¡Un muackiles!

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Gracias por transmitirme tu cariño con este comentario...

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