Capítulo 14. El Secreto de un Papá Superhéroe.

17:48





Lo que cuento aquí es la versión más divertida de la historia más fantástica que le haya ocurrido a mi papá. Él había conocido a mamá la mañana del primer día del cole de tercero. 

Para papá ella era un ángel con su aura rosada, adornada con lazos, con dos hoyuelos protegiendo una sonrisa mellada. Además de un ceceo muy chistoso. 

Desde ese minuto, el corazón de papá le empezó a latir de forma descontrolada, como si sonara a todo volumen una canción de rock.

En el recreo intentó acercarse a ella, pero miles de gotas se asomaron por su piel para suplicarle que no lo hiciera, decían que alguien como ella nunca se fijaría en un enclenque como él. 

De repente aparecieron dos pequeñas canicas en el antebrazo que gritaron: «¡Campeón, es hora de demostrar de que estamos hechos!». Cuando sonó la campana aún no se había decidido.


La vio pasar delante de él saltando mientras su cabello rubio brincaba. El abusón del colegio se paró delante de ella. Se presentó como Abraham, pero todos los niños del colegio le habían puesto el mote de AbraKanLadra. 

Agarró a la pequeña mamá de uno de sus lazos y tiró hasta que se deshizo. Entonces aquel niño, más cercano a un bebé gorila que a un humano, empezó a reírse de manera provocadora.

Mamá niña intentaba alcanzar el lazo saltando, pero el matón le daba golpecitos en la cabeza. Los ojos verdes de mamá empezaron a enrojecerse y a inquietarse. Se limpió la nariz, temblando. Entonces papá niño salió de su escondite y dio un salto y lo recuperó.

Mamá sonrió con los ojos húmedos y brillantes. Entonces papá se quedó prendado de nuevo, atontadamente hipnotizado que no vio la bola del puño del abusón golpearle en la nariz. 

La sangre salió en tropel, como descontrolada. «¡Estamos libres!», gritaban las pequeñas gotitas. Mamá se arrodilló junto a papá y le ofreció su pañuelo con florecitas bordadas. Él se levantó con torpeza y salió corriendo para esconderse en los servicios hasta que se acabaron las clases.


Esperó sentado en el váter a que todos los alumnos salieran del colegio y caminó por los pasillos vacios hasta casa. Miraba el suelo todo el rato y pateaba una pequeña piedra. 

Recordaba la fantástica sonrisa de mamá, que cada vez brillaba más y más hasta que soltó una risotada brusca y la cara de la niña se transformó en la imagen de AbraKanLadra.

Entonces golpeó la piedra con tanta fuerza que salió disparada hasta donde se encontraba una mujer de espaldas. «¡Cuidado!», gritó papá niño. De repente aquella mujer se giró y paró aquel proyectil con la mano.

—¿Por qué has tirado esta piedrecita? —dijo Theru sin parar de trotar.
—Perdone, señora, estoy cabreado. Quiero ser fuerte y valiente y que nadie se ría de mí.

Fue el primer día que conoció a Theru. Papá niño se dejó invadir por aquella felicidad con que aquella mujer sabía prestar ayuda a cualquiera. Ella le prometió prepararlo para ser un súper héroe. 

Lo primero fue realizar un ritual de iniciación, los dos haciendo la grulla en cubos de basura. Papá niño prometió que todos los conocimientos que le trasmitiría Theru los usaría para hacer el bien, mientras bandadas de moscas revoloteaban a su alrededor.



Estuvieron entrenando por todo el pueblo. Abdominales en la barra de los columpios, Theru podía hacer varias en cuestión de segundos. Saltos sobre los pasos de cebra sin pisar las rayas blancas. Atrapar ranitas en el río con los pies atados, mientras la instructora remodelaba los árboles, sacando totalmente las raíces y llevando uno en cada mano, para distribuir mejor la sombra.

Theru le vendó los ojos al pequeño en el supermercado, caminaba arrastrando un carro por los pasillos mientras ella le arrojaba las compras, que debía de coger en el aire sin que cayeran al suelo y depositarlo todo en el carrito. Y finalmente una carrera de fondo en la cintra transportadora de la caja de cobro.

A la semana siguiente en el colegio papá niño se aproximó a mamá niña con decisión. Ambos sonrieron y él sacó el pañuelo, lavado y doblado, y se lo entregó. Cuando ella, titubeando, le preguntó por su nombre, apareció AbraKanLadra y agarró al pequeño por el cuello de la camiseta, elevándolo varios centímetros del suelo. Mamá niña gritó asustada.

 
Papá niño le pidió amablemente que le soltara, como le había enseñado Theru. El abusón se negó y puso el dedo índice y pulgar juntos y le soltó un impacto contra la nariz. Papá niño agarró el brazo del malvado niño y lo elevó con tanta facilidad que hasta él mismo se asustó de su fuerza.

AbraKanLadra empezó a llorar y a gritar como una gallina, rogaba que lo coo coo roo coo bajara. Papá niño le hizo prometer que no volviera a meterse con ningún niño más y que siempre ayudaría en todos los problemas matemáticos a los más pequeños.  El abusón asintió con la cabeza varias veces y papá niño lo puso de nuevo en el suelo.

Mi papá era un súper héroe secreto y toda su historia estaría a salvo conmigo. Espero que nadie descubra cómo chantajearme para desvelar ese secreto. 

Nadie sabrá que mi papá es un superhéroe, todo el mundo dudaría  de un simpático y pacífico hombre sin trabajo.



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8 comentarios

  1. Respuestas
    1. ¡La activo con tartas de chocolate! Jajajaja

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  2. Muy entretenido. Cada capítulo está mejor. Eres genial. Me encanta ese mundo tuyo.
    Besos..

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    1. ¡Este mundo nuestro... porque sin vosotros este revolero mundo no existiría!

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  3. Pues aquí nos tienes, enganchaillas a este revoleril mundo. Y seguimos con la intriga del nombre del papá héroe.
    Me pido presentar el libro (antes de que se me adelante alguna abuela avispada), y presumir de sobrina revolera.

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    1. ¡Me lo apunto, Realilla!

      Vete preparando el vestido cool y el discurso jajajaja

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  4. ¡Theru entrenadora de superhéroes! Eso si que no me lo esperaba.
    Papá niño se portó de maravilla al poner a ese abusón en su sitio.

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    1. ¡Theru es alguien impresionante y maravillosa!

      Ojalá existieran más Theru...

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