Capítulo 6. Una Mañana de No Cumpleaños.

14:26









Nuestro mundo panzón se mueve por sueños, y el de mi mamá es ser la mejor repostera de dulces. Papá siempre dice que ella está dotada de una delicadeza fuera de lo común, que ante un diminuto cupcake puede estar horas observándolo hasta descubrir la perfección en su decoración y sonreír satisfecha.


Su felicidad crece entre la multitud de rejillas para galletas, termómetros, mangas pasteleras, cucharas y jarras medidoras, rodillos, bases giratorias, moldes de corazones, de frutas y de animales, tamizadores y varillas. Yo sé más palabras raras de la cocina que las de mi propia edad.



El desayuno, la deliciosidad más importante del día, consistía aquella mañana día en un pequeño pastel cubierto de dos colores de chocolate caliente. Tomé el platito en mis manos y fue como si lo meciera, aquel trozo de tarta humeaba. Levanté la cuchara rosada, la incliné y la hice bajar en picado hasta el plato. Frené en mitad del vuelo. «Mamá, ¿dónde está mi libro?», le dije con la mano congelada.


Ella me miró con una mueca de duda, a la que yo le supliqué con un pavor frenético: «¿Has perdido el libro que me regaló la abuelita Mariló?».  Me dijo que estaba guardado en su santuario y que me lo devolvería cuando le ayudara a hacer los pastelitos para las clientas.



Temblé expulsando migajas de bizcocho por la boca. De repente unas ganas desquiciadas de sueño me inundaron y caí rendida encima de la mesa, aplastando con mi cara el plato. Abrí un poco un ojo y observé que mamá continuaba reuniendo las cositas de repostería, como un ejército dispuesto a ir a la batalla.


La superficie del plato estaba cálida. Saqué la lengua y lo lamí con los ojos cerrados, esperando que mamá se diera cuenta de mi desmayo y se preocupara muchísimo por mí.

De repente me agarraron de la cintura y me bajaron del taburete. Alguien, terroríficamente malvado, me estaba secuestrando mientras la torpona de mi madre se le había ido el San Fondant al cielo. Me moví como una serpiente epiléptica para liberarme y escuché la voz de la secuestradora diciéndome que me portara bien o no me daría el librito de la abuelita.
 
 

Aquella mañana de domingo  de no cumpleaños estaba acompañando a mamá hasta el bosque cerca de la casita de la abuela Mariló. Mamá conducía cogiendo todos los baches para que me hicieran reír en la tripa.


Cuando llegamos, mamá aparcó en un descampado al lado de la carretera, donde grandes árboles soltaban carcajadas estruendosas al saber que, en vez de estar en casa jugando con el regalito de mi abuelita, estaba allí secuestradamente obligada.







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12 comentarios

  1. Je, je, qué bien cuentas como niña... estoy intrigada. ¿Habrá lobo?

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    1. ¡Puede haber un lobo! Pero lo más seguro que no solo esté en el bosque.... jijijijiji

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  2. Qué imaginación tiene la niña y qué manera de narrar... siento envidia sana, un capítulo que me ha sabido delicioso. Me hago adoradora de San Fondant.
    Me encanta este blog!!!!!!!
    P.D. ¿quién será el lobo????

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    1. ¡Imaginación revolera al poder! Jajajaja...

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  3. ¡Pobre Rukkia! No le dejan jugar libremente con el regalo de su abuelita. Al menos ha tenido un buen desayuno.

    ¿Mamá le ha puesto una caperuza a Rukkia antes de salir de casa?

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    1. Solo le ha faltado la caperuza jajajaja.... pero seguro que para ella sería un gorrito de punto con forma de cupcake jajajaja...

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  4. Estupendo. ¿Conseguirá el cuaderno mágico?.
    Es increíble, cómo nos metes en el personaje de la revolera.

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    1. ¡Cuidado! Estáis sintiendo la enfermedad Rukkitus Aguda jajajaja....

      Acude a urgencias si tu nariz solo huele pasteles y chocolate jajajajaja

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  5. Pues la he debido pillar, me quedé en el cap.4, hasta hoy no había entrado a leer el 5 pero me he pasado todos estos días frotándome la nariz con una sensación rarilla, algo dulce ¿será Rukkitus? ¿en qué grado? ¿tiene cura? Supongo que según siga leyendo nuevos capítulos notaré mejoría porque tanta incertidumbre con el regalo de la abuela está agravando mis síntomas. Voy corriendo a leer el 7, que veo que ya está colgado, a ver a ver...

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    1. ¡Tampoco es una enfermedad malota! Simplemente te lleva a tu recrear de nuevo tu infancia y a divertirte sin parar jajajaja...

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  6. Queridísima nieta. Veo que sigues tan rebolera como siempre y así tu madre nunca te dará mi regalo. En vista de eso te diré que el cuaderno está....

    Muy bien guapetona. Veamos por dónde nos llevas en ese mundo creado por ti.
    Un beso

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