Capítulo 5. Roja y Olorosa.

9:00







A la mañana siguiente busqué el libro mágico por toda la casa. Me asomé a la habitación de mis padres y aquel ronquido de gallos de pelea de papá se acomodaba, de forma musical, al silbido de pitiminí de mamá.


Esperaba detrás de la puerta, mientras en el dormitorio Sonia buscaba si mi librito estaba allí. Cuando ella apareció tenía el morro pintarrajeado de rojo y olía al perfumen favorito de mi mamá. Sonia sabía que ella odiaba que jugara con sus cosas, pero era tan atrayente jugar a ser mayor.




Sonia caminaba con sigilo sobre las alturas de los muebles, saltando de uno a otro. Sus esponjosas patitas se posaban con facilidad. Rozó un copa gordonflona de flores secas, que giró como una peonza. Me puse de puntillas, con mis manos tapándome la boca y mis ojos revolucionarios activados. Sonia la atrapó entre sus pezuñas, la vi sonreír mostrando sus colmillos, a la vez que sus bigotes bailaban.


Bajó desde lo alto del mueble hasta la pequeña balda donde reposaban varias fotografías, su larga cola zigzagueaba delante de las imágenes. Finalmente se sentó al lado de la televisión, se lamió su carita con restos rojos, se ponía preciosa a lametones, y sonrió esperando mis órdenes. Nuestra misión había fallado.



Ambas volvimos a la cama y esperamos que mis queridas marmotas despertaran. Me coloqué estratégicamente en aquel punto donde se observaba la puerta de la habitación de mis padres.


Amasé pequeñas bolitas de plastilina mientras resoplaba aburrida. Mis dedos construían objetos, pero mi mirada estaba fija en la penumbra que existía más allá del pasillo. 
«¡Despertad, tronquitos!», me sorprendí diciendo en voz alta a la vez que aplastaba la figura que había creado para convertirla en un espagueti larguísimo.

Pellizcaba la masa multicolor para crear pequeñas porciones que lanzaba a Sonia, ella las atrapaba al vuelo clavando sus uñas como afiladas espadas para convertir la plastilina en copos de nieve de colores que caían bailando.
 






Estaba entretenida viendo a Sonia divertirse cuando un crujido de madera provocó que me pusiera en pie, con tanta rapidez que dudé si me había dejado el pandero pegado contra el parqué.


En la oscuridad del pasillo una mano primero, dos ojos y una nariz después para comprender que aquello que se movía con pasos de ladrona era mi madre caminando torpemente para no despertar a papá.


Las dos corrimos hasta ella, nos colocamos detrás, imitándola. Levantaba mucho los pies para apoyar solamente la punta de los deditos. Sonia y yo nos cogimos de las manos y danzamos con sutileza dando giros hasta tropezar con las piernas de la marmota madrugadora.


Ella nos agarró, tenían los ojos muy abiertos y de pronto expulsó una ese eterna de su boca. Nos condujo hasta la cocina y nos hizo sentarnos a ambas sobre el mismo taburete. «¡Dame de comer! Que tengo la tripa que me dice cosas obscenas!», gritó Sonia aunque mamá solo escuchó un lamentoso maullido.






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8 comentarios

  1. ¿Dónde habrá escondido el cuaderno?
    Menuda pareja de "trastos".
    Muy interesante.

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    1. ¡Pobrecita Rukkia! Para una cosa que quiere y su mami se la tiene escondida jajajaja...

      A ver cuándo lo recupera y a saber cómo lo utiliza.... jajajaja... ¿Hará una lluvia de pasteles?

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  2. Muy buenas las descripciones, sobre todo la de la madre levantándose para no despertar al papi y la de la gata y su mundo interior...
    Feliz día, revolera.

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    1. Es Rukkia quien me lo cuenta todo, yo solo lo tecleo jajajaja...

      Un muackiles, Martina.

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  3. A ver si no tarda mucho en encontrar el cuaderno mágico, que si no pondrá la casa patas arriba hasta encontralo.
    Menudo título más inquietante que has usado; por un momento he imaginado que la pequeña Rukkia se nos haría mujer en este capítulo.

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    1. ¡Quién sabe! A lo mejor al cuaderno mágico le salen patitas y viene solito jajajaja... No os extrañe nada jajajaja.

      Y sí, el título se las trae pero era un resumen del capítulo sin desvelar pruebas evidentes jajajaja

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  4. Maravilloso ese mundo que creas, alejado de todo lo que es real. Sonia y Rukkia están convirtiendo la búsqueda en toda una aventura... Y, estoy a régimen, ni un pastel más o no te comento...jajajja

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    1. Uuuuuffff... aquí hay pasteles cada tres frases, lo pone en el contrato jajajajaja.

      ¡Quién sabe! Algún día sacaré la versión light jajajaja

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