Capítulo 4. Mariposas Revoleras.

9:00








Esa noche papá me leía un cuento cuando le rogué que me acercara el libro de la abuelita y el estuche de Pucca con mis colores.

En la primera hoja firmé un precioso garabato de torbellino y debajo le pedí a papá que me pusiera: «regalo de la abuelita Mariló para que sea buena». Él me dijo que esas historias que contaba la abuela me volverían más preciloca algún día.





Dibujé unas mariposas, unas con apariencia  pastelosa y las otras podían haberse camuflado en un arcoíris y nadie las habría encontrado. Hasta cualquier payaso multicolor hubiera sentido envidia de aquellos seres tan revoleros.

Papá me advirtió que vendría en cinco minutos a apagar la luz. Estaba admirando mi dibujo cuando la lámina empezó a latir, el relieve de las mariposas se abultó y un velo transparente surgió encima de ellas.

Las mariposas estaban cubiertas de celofán, envasadas al vacío. Pinché el plástico con cuidado con uno de los lápices y aquellos bichitos escaparon revoloteando a mi alrededor.



Se posaron en mi casita de muñecas, se asomaban por las ventanitas y cuchicheaban la moda de pelos afro de todas mis muñecas. Me acerqué a verlas y ellas volaron hasta mis peluches, los olisqueaban como cuando mamá me da comida rara y novedosa a probar.


Sonia, con sus andares arrogantes, entró en mi habitación. Llevaba la cola en alto y daba saltos impulsando su cuerpo hacia delante y hacia atrás. Se detuvo cuando se percató de las mariposas, parecían trozos de tartas volando.

Tenía las orejas levantadas, los ojos bien abiertos y los bigotes dirigidos hacia delante. Movía el culete sin dejar de mirarlas, la naricita de botón reflejaba pequeñas gotitas de sudor. Estaba a punto de lanzarse a por ellas cuando mamá entró en la habitación, ni siquiera se asombró por las mariposas, abrió la ventana y las dejó escapar con los maullidos quejosos de Sonia de fondo.



  


Me acostó, cogí el libro y observé como en la página había unas mariposas troqueladas donde antes habían estado dibujadas, como si alguien las hubiera recortado. Intenté dibujar otras, pero mamá me quitó el libró.


Me besó en la frente y entornó la puerta. Se llevaba el libro, sabía perfectamente que a media noche me despertaría a por él, así que estaría escondiéndolo.


Sonia saltó a la cama, escuchaba su ronroneo mientras caminaba hasta la almohada. Dio dos vueltas sobre sí misma y se ovilló. Le sonreí con complicidad porque ambas nos habíamos quedado sin mariposas por culpa de mamá. Puso su pata peluda en mi carita, bostezó y dijo: «¡No te preocupes, Rukkia! Mañana le tiraré alguna figura de porcelana a la Llenacacharros», así llama Sonia a mi mamá.


Me sentía demasiado adormilada por el sueño que ni siquiera le di las gracias a Sonia. Estaba tan entusiasmada por el gran regalo que me había dado la abuelita Mariló, que tuve un agradable sueño con miles de dibujos que cobraban vida.






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14 comentarios

  1. ¿Te has comido alguna tarta nuclear? Porque vas como los cohetes, jajaja.

    A ver para cuando un libro de cuentos para niños, guapetona.

    Un abrazo.

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    1. ¡Primero me pedís que siga siendo tan tiernuqui y golosona! Hecho
      ¡Segundo me rogáis que haga un blog! Hecho...
      ¿Y ahora queréis un libro de cuentos? Ains.... me estáis estresando jajajaja...

      ¡Un muackiles, Matisel! A ver si para navidad tenemos un librito de cuentos debajo de cada árbol de navidad... jajajaja

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  2. Que bueno lo del pelo afro de las muñecas...ja, ja, ja... muy buena ocurrencia.
    Besos.

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    1. ¡Yo es que veo una muñeca peinada y toda mona y me parecen hasta extrañas! jajajaja

      Dónde esté una buena permanente a base de peinar con tirones que se quite el planchado profesioal de la Barbie jajajajaja

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  3. Bueno, bueno, esto se pone misterioso e interesante. Ya tenía ganas de ver a la gata Sonia.

    Un bailecillo en... "Le sonríe con complicidad..."

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    1. ¡Cuidado con esa gatita linda! Va a dar de qué hablar.... jajajaja

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  4. ¡Seguro que es el mejor cumpleaños que ha tenido Rukkia! Vaya con el regalo de la abuelita Mariló; al final no era un simple cuaderno. Y la gatita Sonia también se las trae, pobrecita de la figura de porcelana de mamá...

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    1. Es que se han reunido dos buenas jajajaja.... A ver que trastadas nos tienen guardadas en los próximos capítulos...

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  5. Magnífico regalo el de la abuelita. Ha sido un final de fiesta genial.

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    1. Menos mal que Rukkia no acabó con él... sino no tendríamos una historia tan mágica jijijiji...

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  6. Yo también quiero un libro de cuentos y dedicado a mi Lucas.

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    1. ¡Tendré que sacar una tirada de rukkicuentos para todos! Jajajajaja...

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  7. Me encanta. Tendré que ponerme a la cola para que el resto de nietos tengan un cuento cada uno de la nieta más rebolera...

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    1. ¡Ya ocupa dos baldosas la cola! Jajajajaja...

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Gracias por transmitirme tu cariño con este comentario...

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