Capítulo 3. El Karma y las Niñas Malas.

9:00







Di las gracias a la abuelita Mariló por su regalo y coloqué el libro en la mesa, al lado de los refrescos y los platos de galletitas saladas con forma de peces, de las que me gusta arrojar en los refrescos de los demás sin que se den cuenta. 


Le dije a Lalina que tenía preparado un interesante juego, ella es tan inocente que siempre juega a cualquier cosa, aunque no tenga nada que hacer ni siquiera moverse. Lo mejor de todo es que siempre quiere ganar: manteniendo la respiración durante muchos minutos o estando callada durante todo un día. 



Jugaríamos a los elefantes, aceleraríamos con la cabeza agachada y nuestro objetivo era tirar el mayor número de vasos de refresco. Para picarla le dije que yo sería la primera, a lo que ella se negó. Lo echamos a suerte, y le permití ganar. 


Se colocó con la espalda contra la pared, inclinó la cabeza y empecé a contar: un par de soles, dos caracoles y tres… 

De repente papá apareció y se aproximó a la mesa, me giré y traté de frenar a Lalina para que no saliera disparada. La distraje diciéndole que la canción que sonaba era mi favorita y que esperaríamos a que acabara. 


Ella me dijo: «¿Desde cuándo te gusta Manolo Escobar?». Yo asentí mientras evitaba no reírme. En mi mente me imaginaba subida en un carro cantando a pleno pulmón esa canción y Lalina delante, amarrada como un burrito. 





Cuando papá se adentró en la casa, volví a contar y Lalina salió escopeteada, movía las piernas tan rápido que parecían círculos. Chocó contra la mesa y tiró todos los vasos de plástico. Sus lamentos y el llanto eclipsaron el final de «mi carro». 


Un torrente de refrescos caía por el mantel y goteaba en el suelo. Miles de gotitas saltaban libres al césped, a la voz de: «¡Liberté, Tobogané, Divirtiné!». 




Mamá agarró a Lalina en brazos y la calmó mientras la señora Lana corría hasta su hija, resbaló en el charco del suelo y cayó de rodillas maldiciendo tacos malsonantes, se agarró del mantel para levantarse y la tarta se cayó hasta el suelo, aplastando a la pobre Hello Kitty, que soltó un gritito a la vez que la hierba decía: «¡Soldados, hoy comeremos algo más que agua del grifo!». 


Empecé un sollozo, seguido de un llanto nervioso y atascado en el que perdía mi respiración a cada momento. Papá me llevó al interior de la casa, desde las alturas pude ver como el libro de la abuelita Mariló estaba a salvo encima del mueble, y que alguien lo había dejado allí.





Aquello fue una señal, como suele decir mi madre: «¡El karma es el invento para que las niñas no seáis malas!». Yo me quedé sin mi figura de chocolate por querer destruir un montón de hojas que no servían de nada. ¿Se acabará aquí mi karma? ¿O todavía quedará un dulce y delicioso trozo de maldición para mí?
 
 



De seguro también te gusta...

14 comentarios

  1. Pobre Lalina, ella tan mona... y tus juegos... je, je, je... ¡Qué divertido!
    Besitos.
    Feliz día.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Lalina es la parte buena, tierna e inocente entre las dos traviesas amigas! jajajaja...

      Necesitaba un yin pasivo para mi yang activo jajajaja....

      Eliminar
  2. No, si al final, me las voy a llevar todas del mismo lado. Me encantan estas fiestas y lo bien que se portan los niños, jajaja. Ahora bien, de quitar hojas del libro de la abuelita, nada de nada, ¿eh?
    Besos con sabor a refrescos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Advierto que Lalina no sufrió durante el rodaje de este capítulo, ni siquiera las gotas de refresco ni la tarta. Todo fue llevado por dobles que hicieron muy bien su trabajo jajajaja...

      Eliminar
  3. Desde luego, esta Rukkia cómo ha liado a la pobre de Lalina.
    Por revolera te quedaste sin tarta. Muy divertido, sí señor.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡El peor castigo el día de mi cumpleaños! Joooooooooo...

      Espero ser más buena en los próximos capítulos....

      Eliminar
  4. Rukkia que queda sin tarta, Lalina rompe a llorar... ¡Vaya una forma de empezar un cumpleaños! Esperemos que vaya mejorado segun avanza el día.

    ResponderEliminar
  5. Leire, ya solo queda la noche...

    Esperemos que en el capítulo cuatro la cosa mejore un poco más, me da a mí que el libro que le ha regalado la abuelita no va a traer más que problemas a esta Rukkia jajajaja

    ResponderEliminar
  6. Pobres Lana y Mariló, jajaja: te van a coser a escobazos por niña mala.

    ResponderEliminar
  7. Me gustan las estrellitas y las haditas volando: dime como lo has hecho, que quiero ponerle cositas al mío (sangre y esas cosas), ya que alguien me dijo que el fonde negro era muy "macarra", para que lo sea un poco más, jajaja

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Matisel, en la entrada de RERERARA (Rukkia Enseña, Rukkia Entretiene, Rukkia Atiende, Rukkia Aprende) en el especial sobre blogs hay una gominola que es una página donde encontrarás muchos cursores...

      Te paso el enlace: http://elrevoleromundoderukkia.blogspot.com.es/2014/09/rererara-como-mejorar-tu-blog-primera.html

      Así ves el post entero y lo aprovechas jajajaja...

      Eliminar
  8. La historia va sobre ruedas. La pequeña Rukkia una chiquilla traviesa y Lanina, su fiel escudera, en este caso no al rescate de nada, más bien a dar la pelea por todo...jajjaja. Besos ricura

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Las ruedas te las voy a poner en los pies para que te dé tiempo a leer todo lo que tienes atrasado jajajajaja.... ¡Que no puedes descuidarte! Jajajajaja.

      ¡Un muackiles!

      Eliminar

Gracias por transmitirme tu cariño con este comentario...

Google+

RukkiFans